Los hermanos Grimm, escritores demasiado perturbados como para escribir cuentos dirigidos a niños, son los autores de una de las versiones de "La Cenicienta". Porque sí, "La Cenicienta" tiene varias versiones. Una versión china, una versión vietnamita, una versión de Charles Perrault (la escogida por Disney), etc.
La cuestión es que en esta versión la pobre Cenicienta, quien todos los días va a llorar a la tumba de su fallecida madre, vive infeliz en una lujosa casa con su padre, quien se ha casado con una malvada mujer con dos hijas igual de malvadas que ella. Las cuales tratan a Cenicienta como una auténtica esclava.
El caso es que un día el padre de Cenicienta tiene que ir a la feria y pregunta a las tres hijas si quieren algo en concreto de allí para que el hombre se lo pueda traer. Las hermanastras piden vestidos y joyas mientras que Cenicienta lo único que desea es una rama que plantará al lado de la tumba de su madre y que regará con sus lágrimas.
Al volver de la feria , el hombre da a Cenicienta la ramita y a continuación esta la planta logrando, gracias a sus lágrimas, que creciera un gran avellano. En este gran árbol comienza a posarse un pájaro que casualmente le otorga a Cenicienta todo lo que esta le pida.
Es gracias a este pajarillo como la Cenicienta consigue un hermoso vestido y unos preciosos zapatos para ir al baile que se celebraba en el palacio real con el objetivo de que el príncipe pudiese encontrar a una hermosa mujer de la que enamorarse y hacerla su princesa.
La madrastra y hermanastras de Cenicienta sabían de la celebración de este baile y, como todos sabemos, no la dejaron ir. Pero gracias a la ayuda de este curioso pájaro puede asistir.
La joven llega tan hermosa al lugar de la celebración que ni sus hermanastras ni la malvada madrastra logran reconocerla. Y el joven príncipe, maravillado por la deslumbrante belleza de la muchacha, queda cautivado y pasa toda la noche bailando con ella. Pronto Cenicienta se marcha a toda prisa, no porque se va a deshacer el encantamiento, sino porque tiene que llegar antes que las tres malvadas mujeres a su casa. Esto vuelve a repetirse a la noche siguiente, donde el pájaro le da un vestido y unos zapatos más bonitos que los de la noche anterior y de nuevo debe de marcharse a toda prisa para que sus hermanastras y la madrastra no la pillen fuera de casa.
Y la tercera noche, el príncipe queriendo evitar que en esa ocasión Cenicienta pudiese huir del palacio decide llenar de pegamento todas las escaleras del castillo. Es de esa manera como en el momento en el que la joven sale corriendo del lugar su zapato se queda pegado en las escaleras.
Y es entonces cuando llega lo bueno de la historia.
El príncipe, a quien se le ocurrió la maravillosa idea de ir de casa en casa probando el zapatito a todas las jóvenes, al llegar a la casa de Cenicienta se encontró con las hermanastras. Y como todos sabemos el zapatito no les cabía, pero no se rindieron, la madrastra dispuestísima a convertir a una de sus hijas en princesa le dijo a la mayor "Eh tú, córtate los putos dedos para meter el pie en ese jodido zapato" así justamente no se lo dijo, pero más o menos. Y así lo hizo la joven, con un buen cuchillo fue cortándose los dedos del pie para que cupiese en el hermoso zapato y bien que cupió. El joven príncipe, encantado por haber encontrado a su bellísima princesa la sube al carruaje y se marchan dirección al palacio. Pero en una de esas en las que el príncipe miraba al suelo vio horrorizado el hermoso zapato manchado de sangre, es de esta manera como se percata de que la joven se había cortado los dedos por conseguir su deseado zapato.
El príncipe, lejos de horrorizarse y mandarla a que le corten la cabeza o algo parecido, decide continuar con su objetivo y vuelve a la casa en la que se encontraban las hermanastras para ver como maravillosamente el zapato le cabe a la segunda de las hermanas. La razón por la que ahora le entra no es ni más ni menos que porque esta vez la madre que la parió le ha dicho que le pegue un tajo al talón, para que entre bien y tal. Y así lo hizo, y así de bien entró el zapato. Y de nuevo el príncipe se la llevó para convertirla en su amada princesa, hasta que de nuevo casualmente miró al suelo y vio el zapatito encharcado de sangre.
Y de nuevo vuelve a la lujosa casa y ya consigue salir la Cenicienta y le cabe el zapato y esta ya es la parte menos interesante de la historia.
Se casan, viven felices y bla bla bla... Y como toda buena historia las malas del cuento reciben un buen castigo, en este caso se quedan sin ojos porque se los arrancan las palomas a base de picotazos.
Y cuento contado, cuento acabado.
Espero que os haya gustado este precioso cuento que podéis leer a los niños de vuestra casa antes de dormir, para que sepan lo que son capaces de hacer algunas mujeres por un buen hombre.Como os digo siempre pasad esta entrada y comentad, se agradece.
Y desde en frente de mi ordenador os doy las buenas noches.

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